
El impacto psicológico de la infidelidad en la persona engañada es muy fuerte e incluye la pérdida de identidad al compararse injustamente con la persona de la aventura. También afecta la sensación de ser especial porque la persona engañada no se puede imaginar ser amado de nuevo, cuando pierde su capacidad de valorarse a sí misma. Asimismo, muere esa idea inocente de que la relación de pareja que tienen es excepcional y que el único que es querido es la persona que fue engañada.
En lo que se refiere al impacto psicológico de la infidelidad sobre la persona infiel, éste se encuentra aliviado al sentir que está cansado de mentir, que se haya descubierto su infidelidad. No obstante, una vez se sabe la verdad puede sentir impaciencia donde piensa que ha dejado a su amante, le ha contado todo a su pareja, pero ésta le exige más como persona en la relación. Puede sentirse ansioso por empezar a reconstruir nuevamente la confianza en su relación de pareja. También puede experimentar ansiedad al desear de manera desesperada una vida completamente nueva.
Un impacto psicológico que es preocupante es la ausencia de culpabilidad en el infiel. Esto obedece a que la persona infiel ha terminado la aventura y usa la infidelidad para salir de ella más rápido, está enojada con su pareja o se siente eufórico con respecto a su amante, manteniendo ciertas suposiciones que justifican su aventura.
El infiel también necesita hacer un duelo por la pérdida del amante, procesar su culpabilidad por los hijos (si los tiene) o puede sentirse paralizado, sin saber qué camino tomar frente a su relación de pareja o huir con el amante. También puede experimentar una sensación de disgusto consigo mismo por deshonrar valores morales de la relación de pareja.
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